Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han logrado sintetizar un biopolímero a partir de residuos vegetales y fibras naturales, capaz de funcionar como floculante biodegradable para el tratamiento de aguas residuales. Este material promete reemplazar parcialmente o totalmente químicos tradicionales como el sulfato de aluminio o polímeros sintéticos, que aunque efectivos, generan impactos ambientales y dejan residuos difíciles de manejar.
El biopolímero tiene la capacidad de unir partículas suspendidas, acelerar la sedimentación y mejorar la claridad del agua tratada, todo sin alterar el balance biológico de la planta. Además, su producción es económica y puede adaptarse a diferentes escalas, desde pequeñas PTAR residenciales hasta complejos industriales. Las pruebas iniciales muestran que este producto no genera toxinas ni subproductos nocivos, lo que lo convierte en una alternativa viable y sustentable para el futuro inmediato del tratamiento de agua en México.